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miércoles, 7 de septiembre de 2011

El Conejito Blanco contra el Sombrero. La importancia del tiempo.


Imagina que una empresa busca un empleado y se presentan al proceso selectivo el Conejito Blanco y el Sombrero, dos de los personajes de “Las Aventuras de Alicia en el País de las Maravillas” de Lewis Carroll. Los dos están suficientemente preparados para el puesto de trabajo, cuentan con titulación universitaria, han realizado satisfactoriamente cursos de postgrado, también tienen algún que otro Máster y un currículum brillante (El Conejito Blanco ha trabajado para la Reina de Corazones y el Sombrerero para el Rey Blanco).

¿Cuál de los dos se quedaría con el puesto de trabajo?

El Conejito Blanco iría  a la entrevista con el tiempo justo, mirando el reloj y corriendo al grito de “¡Que llego tarde!”. Quizá sea el más preparado de los dos pero, la imagen negativa que imprimirá su impuntualidad le costará el puesto de trabajo. El Sombrerero, que cuenta con la amistad del Tiempo, no necesita nada más que pedirle que se posponga la hora de la entrevista hasta llegar al lugar indicado, por lo tanto, será el elegido para el puesto de trabajo.

Como no tenemos la amistad que el Sombrerero aseguraba tener con el Tiempo, por lo menos antes del concierto organizado por la Reina de Corazones en Marzo, cuando se pelearon ambos personajes, no sabemos muy bien porqué, tenemos que hacer todo lo posible por convertirlo en nuestro aliado.

Cuando tengas una entrevista de trabajo, sobre todo si no conoces bien la zona donde está ubicado el lugar de la reunión o no sabes si habrá aparcamiento suficiente, intenta llegar con antelación, unos diez minutos aproximadamente. Si llegas antes no cometas el error de tomarte un café (o un té por aquello de emular al Sombrerero) no te conviene tomar ningún tipo de excitante pero, lo más importante, no te conviene la posibilidad siempre existente de mancharte y acudir a la entrevista con manchas en tu ropa. Da un paseo por la manzana (no entres al lugar de la entrevista con una antelación superior a diez minutos) o siéntate en un banco a esperar la hora justa, eso sí, si te sientas mira bien dónde lo haces no sea que el banco esté sucio, transmitir una imagen pulcra es muy importante. 

miércoles, 10 de agosto de 2011

¿Estás buscando empleo? ¿En serio?

En los últimos años parece que la Tasa de Desempleo se ha propuesto sacarnos los colores. La destrucción de empleo es tan dañina como los problemas que nos encontramos a la hora de encontrar un puesto de trabajo.

Muchas han sido las empresas que han cerrado, otras han despedido a sus trabajadores aunque siguen contando con ellos sin contrato, lo que supone un descenso del coste empresarial significativo a la par que ilegal y dañino para nuestra economía. Pero hoy no toca hablar de esto, hoy toca hablar de los buscadores de empleo.

Buscar empleo es un trabajo y lo tenemos que tratar como tal. Buscar empleo no es equivalente a estar dispuesto a incorporarte a un puesto de trabajo. Cuando en este blog (o cuaderno de notas) hable de búsqueda de empleo me estaré refiriendo a las búsqueda activa de empleo.

El buscador de empleo debe fijarse unos objetivos, planificar la estrategia para alcanzar esos objetivos, llevar a cabo el plan estratégico y medir resultados para obtener feedback y poder corregir sobre la marcha si fuera necesario. Evidentemente, deberá ser constante y no cesar hasta alcanzar el objetivo fijado.

Nos podemos encontrar miles de obstáculos que nos impidan incorporarnos al mundo laboral pero, los que debemos evitar a toda costa son aquellos sobre los que tenemos control.

No estás buscando empleo si te limitas a enviar un puñado de currículums por nuestro entorno y esperamos que nos llamen. Cambia de actitud, trabaja para encontrar un trabajo.

Otras veces puede pasar que lo hagas todo correctamente, te tomes la búsqueda de empleo como un empleo pero no obtengas ningún resultado. Cuidado: No tires la toalla, no dimitas. El trabajo bien hecho, tarde o temprano, da sus frutos. Recuerda que la inactividad es infructífera por naturaleza.